¿Por qué nos gustan tanto los amplis de válvulas?
Son más caros, frágiles, pesados y menos confiables que los de estado sólido. Y, sin embargo, siguen siendo los reyes de los amplis se guitarra. ¿Por qué?
Para entenderlo primero tenemos que volver a la serie armónica. La serie armónica es un conjunto de frecuencias que son múltiplos de una frecuencia fundamental. A los componentes superiores les llamamos armónicos.
Y pasa algo curioso: Si hacemos el cálculo de los armónicos de la frecuencia fundamental de una nota musical, vemos que los primeros armónicos pares coinciden con las fundamentales de las primeras octavas y una quinta de esa nota. Y esas notas suelen funcionar bien en casi cualquier contexto musical. En cambio, los primeros armónicos impares incluyen la tercera mayor, la séptima menor y hasta una cuarta aumentada, que pueden funcionar bien en algunas armonías pero en otras definitivamente no. Nuestro oído no siempre distingue estos armónicos por separado, pero cuando aparecen estos componentes en una nota musical, su impacto es en el tono, en el timbre de ese sonido, es bastante claro.
Por otra parte, todos los amplificadores generan algún tipo de distorsión, por más pequeña que sea. Los circuitos que válvulas que se usan en los amplis de guitarra, cuando distorsionan, tienden a producir más armónicos pares, mientras que los de transistores generan más armónicos impares, y eso ya nos da una idea de por qué las distorsiones valvulares nos suenan más dulces o musicales que las de transistores, que suenan más agresivas o metálicas.
Además, y esto es súper importante, en estos circuitos esta distorsión armónica “agradable” aparece ya desde bajos volúmenes, generando un timbre particular y mayor volumen percibido. ¿Por qué? Porque esos armónicos suelen caer en el rango de 1-3 kHz, justo donde nuestro oído es más sensible, enriqueciendo el sonido y dándole más cuerpo, lo que influye en cómo tocamos y hasta en los acordes que elegimos. Casi como si el ampli fuera parte del instrumento. Pero si eres guitarrista, esto ya lo sabías.
Las válvulas no son mágicas, y al final el sonido va a depender de muchos aspectos del circuito. Además, no es lo mismo usar un ampli como fuente de distorsión armónica que simplemente como amplificador. Y por eso nunca vas a ver válvulas en la cadena de monitoreo de un estudio.
Como ves, hay una comprensión física y matemática bastante clara de por qué nos gustan las válvulas, y aunque algunos se ponen nostálgicos, eso hace posible que las simulaciones digitales sean cada vez mejores, y ya estén reemplazando de a poco a los armarios de cristal.
Aquí debajo te dejo unos enlaces con más información.
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